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SIEMPRE HAY TURISTAS Y AFICIONADOS A LA FOTOGRAFÍA
El palacio de la Ópera de París es considerado como uno de los edificios más bellos y representativos de esta ciudad y de todo el continente europeo, su origen data de 1875 y su vista es impresionante desde la isleta central de la Plaza de la Opera, la cual siempre está llena de turistas y aficionados a la fotografía, donde se encuentran los accesos al metro.
El palacio de la Ópera es considerado el elemento central en la Plaza de la Ópera, a la que da nombre, y se encuentra muy cercano al Museo del Louvre, que se encuentra tan sólo a 10 minutos caminando por la Avenida de la Ópera, misma que como dato curioso no tiene ningún árbol plantado por órdenes de Napoleón III, pues según cuentan temía ser disparado desde las ventanas de los edificios laterales, y caer oculto entre las ramas y hojas.
Este monumental edificio que fue mandado construir por Napoleón III nunca fue visto por él, ya que murió antes de que se concluyera, la primer ópera con la que se inauguro este recinto fue Jeanne D´Arc de Mermet.
En sus inicios, más que ser un sitio donde disfrutar la ópera, el recinto era un lugar de mucho prestigio, un círculo elitista donde la burguesía y aristocracia acudían a lucirse y socializar. Hoy en día la Opera de París sigue siendo una bella construcción que causa admiración e impresión a quien la conoce por su monumentalidad.
La entrada es maravillosa, tiene una espléndida decoración de muchos candelabros de color dorado. Además de una amplia escalera y una cúpula sorprendente con pinturas de Chagall. Si el visitante recorre los salones del palacio se podrá encontrar con una galería que conduce a los balcones orientados a la Plaza, en la actualidad allí se celebran fiestas, actos sociales y recepciones.
Hoy por hoy el Palacio de la Opera de Garnier alberga en su gran mayoría espectáculos de ballet, y sólo en algunas ocasiones especiales se representa ahí una ópera clásica, pues ahora las operas se presentan en el nuevo edificio de la Bastilla, la cual es muy práctica pero no tan espectacular ni distintiva.
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BELLO POR DENTRO Y FUERA ES
El palacio de la Ópera de París resplandece por su belleza no solo en su arquitectura del exterior, sino del interior y para realizar un excelente trabajo durante su construcción se convocó a 14 pintores y mosaiquistas además de 73 escultores para la ornamentación del lugar.
Como lo dijimos anteriormente la escalera es algo que sin duda resalta a la vista, pues fue construida de mármol, sin duda, esta se considera de los puntos más atractivos del sitio, pues en aquella época los burgueses les gustaba subir tomados del brazo de su esposa.
Los foyers, se conocen a los espacios dedicados al paseo en los intermedios de los actos, estos están decorados con mosaicos sobre fondo dorados y fueron creados de acuerdo a la decoración de los palacios franceses, tal y como el palacio de Versalles.
Uno de los salones que destaca más es el “Glaciar” que fuera terminado después de la inauguración, con su techo pintado por Clairin. La sala de espectáculos, en rojo y morado y con techo pintado por Chagall, tiene una forma de herradura y es iluminada por una inmensa araña de cristal, cuenta con 1900 asientos todos forrados de terciopelo rojo y con un telón del mismo color que cubre el ancho y largo del escenario.
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