COMO EN LOS ESCENARIOS DE MILÁN O DEL MET DE NUEVA YORK EL FORO DEL TEATRO BICENTENARIO SE VISTIÓ DE GALA
Como en los grandes escenarios de Milán o del Met de Nueva York el foro del Teatro Bicentenario se vistió de gala para recibir por primera vez a la ópera “El elíxir de Amor”, misma que se presentó magistralmente ante un público sediento de arte y cultura. Las localidades se agotaron y el público complacido con esta gran producción se paró de sus lugares para por 15 minutos para agradecer con aplausos tan noble ejecución.
El elenco estuvo encabezado por el tenor, Ramón Vargas, considerado hoy en día como una de las figuras más grandes del bel canto y la joven ganadora en Operalia 2008 María Alejandres, también compartieron el foro Noe Colín quien estuvo como bajo, el barítono Óscar Sámano y la soprano Zaira Soria.
Durante el estreno de esta gala operística, se estreno también la Orquesta y Coro de la Ópera de León.El espectáculo estuvo conformado casi por un centenar de artistas, entre músicos, solistas, coro y actores leoneses que tuvieron a su cargo papeles pequeños pero importantes. La dirección escénica corrió a cargo del guanajuatense, César Piña, el cual planea tres óperas en Bellas Artes para lo que resta del año.
DE DÓNDE SURGE EL ELÍXIR DE AMOR
Fue estrenada en Italia en 1832, “El elíxir de amor” es una de las óperas cómicas más famosas dentro del repertorio lírico mundial.La acción de la ópera se ubica en pueblo rural, en donde Nemorino (Ramón Vargas) un humilde e ingenuo campesino, trata en vano de ganar el amor de Adina (María Alejandres) una joven muy bella y caprichosa.
Sin perder la esperanza de conquistar su corazón, Nemorino acude al charlatán, Dulcamara (Noe Colín), quien le ofrece un “El elíxir de amor” para volverlo irresistible ante los ojos de su amada, quien también es cortejada por Belcore (Óscar Sámano), un sargento que se cree verdaderamente irresistible. El protagonista (Nemorino) se vuelve muy atractivo a los ojos de las mujeres, pero no por el elíxir sino porque heredó una cuantiosa herencia y al verlo rodeado de mujeres Adina cae en la cuenta de sus verdaderos sentimientos hacia él. Fotografía Alan Gerardo Aguirre García |