LA NOCHE DE TLATELOLCO
La noche de Tlatelolco (1971) es, quizá, el libro de mayores dimensiones políticas en el siglo XX, como testimonio del movimiento estudiantil de 1968. Obra de dimensiones políticas indiscutibles, pero sobre todo literatura e historia oral que ha permitido, cuarenta años después, que se conozca la parte humana de un evento importantísimo de nuestra historia que tantas consecuencias positivas ha traído a la democratización de México.
En este mismo tenor ha escrito otros libros de gran compromiso político como Fuerte es el silencio (1980), Nada, nadie (1988) y su obra más reciente Amanecer en el Zócalo (2007). En todas estas obras es el relato de los desamparados del temblor, los despojados de la colonia Rubén Jaramillo y los seguidores del movimiento de resistencia civil pacífico del candidato Andrés Manuel López Obrador, por quien simpatiza abiertamente y hasta apoyó con mensajes televisivos.
Siempre activista, siempre indagando, siempre entrevistando y siempre hablando para gusto de unos y disgusto de otros. Ha puesto el dedo en la llaga no sólo en movimientos sociales sino, además, en casos más concretos como el el de Paulina, la niña violada a la que se le obligó (o indujeron) a no abortar en su libro: Las mil y una… (la herida de Paulina) publicada en el año 2000 y recientemente reeditada.
ÉL NO QUERÍA QUE SE REVELARA
En su última novela El tren pasa primero (2005), galardonada con el prestigioso Premio Rómulo Gallegos 2007, recrea el movimiento ferrocarrilero de Demetrio Vallejo, aunque es una obra de ficción lo hace con datos precisos y entrevistas al propio Vallejo, pero como toda novela es ficción ésta también lo es. Lo es en la medida que recrea su vida sentimental, la cual nos cuenta la misma Elena; él no quería que se revelara porque le parecía que un líder no debía tener vida privada o, al menos, no debía ser conocida por los demás.
Elena Poniatowska escribe esta novela para rescatar del olvido al gran líder ferrocarrilero Demetrio Vallejo y nos dice que lo hizo cuando le preguntó a un joven si sabía quién era éste y el joven no lo supo. Este rescate de personajes lo ha hecho en otras obras como Tinísima (1992), que recrea la vida de Tina Modotti, que le valió la enemistad con Octavio Paz por escribir sobre esta fotógrafa comunista. Y lo hace también, aunque de manera más ficcional, en La piel del cielo, novela que le valió el Premio Alfaguara 2001, donde recrea la vida de su marido, el astrónomo Guillermo Haro.
EL SILENCIO SE HIZO DE PIEDRA
Novela política como muchas novelas mexicanas, EL TREN PASA PRIMERO lo es y de qué manera desde sus primeras frases, gracias a la pluma siempre comprometida con las causas sociales de Elena Poniatowska.
Se podrá estar de acuerdo o no con sus posturas políticas, podemos apoyarla o no en su simpatía hacia López Obrador; nos podrán gustar o no sus obras, pero lo que no podemos negar es que el compromiso político de Elena Poniatowska nos ha revelado a México y nos ha abierto los ojos ante temas que son negados, callados o, peor aún, soterrados por intereses gubernamentales y por la ignorancia de nuestra historia y nuestro presente.